VENERABLE SAT ARTHAT

VENERABLE SAT ARTHAT
BELIA VILLAFANE

viernes, 20 de enero de 2017

UNA RELACION INTIMA SE SALE DE LOS COMUN

Una relación íntima es una relación afectiva que sale de lo común porque empieza en el acuerdo tácito de la cancelación del miedo a exponernos y en el compromiso de ser quienes somos.La palabra compromiso viene de “promesa”, y da a la relación una magnitud diferente. Un vínculo es comprometido cuando está relacionado con honrar las cosas que nos hemos dicho, con la posibilidad de que yo sepa, anticipadamente, que puedo contar con vos. Sólo sintiendo honestamente el deseo de que me conozcas puedo animarme a mostrarme tal como soy, sin miedo a ser rechazado pro tu descubrimiento de mi.
Al decir de Carl Rogers, cuando percibo tu aceptación total, entonces, y solo entonces puedo mostrarte mi yo mas amoroso, mi yo mas creativo, mi yo mas vulnerable.
La relación íntima me permite, como ninguna, el ejercicio absoluto de la autenticidad.
La franqueza, la sinceridad y la confianza son cosas demasiado importantes como para andar regalándoselas a cualquiera. Siempre digo que hay una gran diferencia entre sinceridad y sincericidio (decirle a mi jefe que tiene cara de caballo se parece mas a una conducta estúpida que a una decisión filosófica).En la vida cotidiana no ando mostrándole a todo el mundo quién soy, porque la sinceridad es una actitud tan importante que hay que reservarla sólo para algunos vínculos, como veremos mas adelante.
Intimidad implica entrega y supone un entorno suficientemente seguro como para abrirnos. Sólo en la intimidad puedo darte todo aquello que tengo para darte.
Porque la idea de la entrega y la franqueza tiene un problema. Si yo me abro, quedo en un lugar forzosamente vulnerable.Desde luego que si, la intimidad es un espacio vulnerable por definición y por lo tanto inevitablemente riesgos. Con el corazón abierto, el daño que me puede hacer aquel con quien intimo es mucho mayor que en cualquier otro tipo de vínculo.La entrega implica sacarme la coraza y quedarme expuesto, blandito y desprotegido.Intimar es darle al otro las herramientas y la llave para que pueda hacerme daño teniendo la certeza de que no lo va a hacer.Por eso, la intimidad es una relación que no se da rápidamente, sino que se construye en un proceso permanente de desarrollo y transformación. En ella, despacito, vamos encontrando el deseo de abrirnos, vamos corriendo uno por uno todos los riesgos de la entrega y de la autenticidad, vamos develando nuestros misterios a medida que conquistamos mas espacios de aceptación y apertura.
Una de las características fundamentales de estos vínculos es el respeto a la individualidad del otro.
La intimidad sucederá solamente si soy capaz de soslayarme, regocijarme y reposarme sobre nuestras afinidades y semejanzas, mientras reconozco y respeto todas nuestras diferencias.De hecho, puedo intimar únicamente si soy capaz de darme cuenta de que somos diferentes y si tomo, no sólo la decisión de aceptar eso distinto que veo, sino además la determinación de hacer todo lo posible para que puedas seguir siendo así, diferente, como sos.
Las semejanzas llevan a que nos podamos juntar.Las diferencias permiten que nos sirva estar juntos.
Por supuesto que también puede pasar que, en ese proceso, cuando finalmente esté cerca y consiga ver con claridad el pasajero dentro del carruaje, descubra que no me gusta lo que veo.Puede suceder y sucede. A la distancia, el otro me parece fantástico, pero a poco de caminar juntos me voy dando cuenta de que en realidad no me gusta nada lo que empiezo a descubrir.La pregunta es: ¿Puedo tener una relación íntima con alguien que no me gusta?La respuesta es NO.
Para poder construir una relación de intimidad hay ciertas cosas que tienen que pasar.Tres aspectos de los vínculos humanos que son como el trípode de la mesa en la cual se apoya todo que constituye una relación íntima.Esas tres patas son: Amor Atracción Confianza
Uno puede estudiar y trabajar para comunicarse mejor, uno puede aprender a respetar al otro porque no sabe, uno puede aprender a abrir su corazón… pero hay cosas que no se aprenden porque no se hacen, suceden. Hay cosas que tienen que pasar.Sin estas tres patas, la intimidad no existe. Tan así es, que si en una relación construida con intimidad desaparece el afecto, la confianza y la atracción, toda la intimidad conquistada se derrumba. El vínculo se transforma en una buena relación interpersonal, una relación intensa o agradable, pero no tendrá mas la característica de una relación íntima.Para que la relación íntima perdure, es decir, para que el trípode donde se apoya la relación permanezca incólume, tengo que ser capaz de seguir queriéndote, tengo que poder confiar en vos, tenés que seguir resultándome una persona atractiva.
Para que tengamos intimidad, es imprescindible que me quieras, que confíes en mi y que te guste.”
 
Esto de las tres patas no sería tan problemático si no fuera por ese pequeño, diminuto y terrible detalle: Ninguna de estas tres cosas (amor, confianza y atracción) dependen de nuestra voluntad.
Lo dramáticamente importante es que yo no puedo elegir que suceda ninguna de estas tres cosas. Se dan o no se dan, no dependen de mi decisión. Yo no decido quererte, no decido confiar en vos y no decido que me gustes. Por mucho que yo me esfuerce no hay nada que yo pueda hacer si no me pasa.Por eso, la intimidad es algo que se da cuando, en una relación de dos, a ambos nos están pasando estas tres cosas: nos queremos, confiamos en el otro y nos sentimos atraídos. El resto lo podemos construir.Ni siquiera podemos hacer nada para querer a alguien que ya no queremos, para que nos guste alguien que ya no nos gusta ni para confiar en alguien en quien ya no confiamos.Por supuesto, no estoy diciendo que sentir o no sentir estas tres cosas sea independiente de lo que el otro sea o haga. Es más, sin demasiado trabajo nos podemos dar cuenta de que si está bien es cierto que no puedo hacer nada para quererte, para que me atraigas o para confiar en vos, vos si podés hacer algo.
Yo puedo hacer cosas para que vos te des cuenta de que soy confiable, y puedo hacer cosas para tratar de agradarte y para despertar en vos amor por mi.Pero no hay nada que yo pueda hacer para sentir lo mismo por vos si no está sucediéndome.Si mi afecto, mi atracción y mi confianza dependen de alguien, es mucho mas de vos que de mi.
Del amor hemos hablado y seguiremos hablando, pero quiero ocuparme aquí de las otras dos patas de esta mesa.
Para que haya una verdadera relación íntima, el otro me tiene que atraer.
No importa si es un varón, una mujer, un amigo, un hermano… el otro tiene que ser atractivo para mi. Me tiene que gustar lo que veo, lo que escucho, lo que es el otro es. No todo, pero me tiene que gustar.Si en verdad el otro no me gusta, si no hay nada que me atraiga, podremos tener una relación cordial, podremos trabajar juntos, podremos cruzarnos y hacer cosas de a dos, pero no vamos a poder intimar.
Para poder intimar, además de la apertura, la confianza, la capacidad para exponerme, el vínculo afectivo, la afinidad, la capacidad de comunicación, la tolerancia mutua, las experiencias compartidas, los proyectos, el deseo de crecer y demás, como si fuera poco el otro, fundamentalmente, tiene que gustarme, tengo que poder ser atraído por el otro.
El gusto por el otro no es necesariamente físico. Puede gustamre su manera de decir las cosas su manera de hacer, su pensamiento su corazón. Pero, repito, la atracción tiene que estar.
Existen algunas parejas a las que les gustaría mucho intimar, pro se encuentran con quien si bien es cierto que se quieren muchísimo y que pueden confiar, algo ha pasado con la posibilidad de gustarse mutuamente: se ha perdido. Entonces llegan a un consultorio, hablan con una pareja amiga o con un sacerdote y dicen: “No se qué nos pasa, nada es igual, no tenemos ganas de vernos, no sé si nos queremos o no”, y a veces, lo único que pasa es que la atracción ha dejado de suceder hace tiempo.
Anímense a hacer un ejercicio.Elijan a alguien con quien creen que tienen una relación íntima y hagan cada uno por separado una lista de todo lo que creen que hoy les atrae de esa persona. Atención, digo HOY. No lo que les atrajo allá y entonces, sino lo que les gusta de ese otro ahora. Después, siéntense un largo rato juntos y compartan sus listas. Aprovechen a decírselo en palabras. Es tan lindo escuchar al otro decir: “Me gusta de vos…”.
De las tres patas, la de la atracción tiene una característica especial: es la única que no tiene memoria.
Yo no puedo sentirme atraído por lo que fuiste, sino por lo que sos.
Sin embargo yo recuerdo aquel día en que te conocí. Pienso en ese momento y se alegra el alma al rememorar. Es verdad, pero eso no es atracción, es nostalgia.Puedo amarte por lo que fuiste, por lo que representaste en mi vida, por nuestra historia. De hecho, confío en vos por lo que ha pasado entre nosotros, por lo que has demostrado ser. Pero la atracción funciona en el presente porque es amnésica.
La tercera pata de la mesa es la confianza y hablar de ella requiere la comprensión de algunos conceptos previos.
Hace muchos años, cuando pensaba por primera vez en estas cosas para la presentación del tema en las charlas de docencia terapéuticas, diseñé un esquema que a pesar de no representar fielmente la realidad absoluta como todos los esquemas), nos permitirá espero, comprender algunas de nuestras relaciones con los demás.Digo que es justamente el manejo de la información que poseemos sobre lo interno y lo externo lo que clasifica los vínculos en tres grandes grupos:
Las relaciones cotidianas.Las relaciones íntimas.Las relaciones francas.
En las relaciones del primer grupo, que son la mayor parte de mis relaciones, yo soy el que decido si soy sincero, si miento o si oculto. Es mi decisión, y no las reglas obligadas por el vínculo, la que decide mi acción.¿Pero cómo?. ¿Es lícito mentir?. Veinte años después sigo pensando lo que escribí en Cartas para Claudia: el hecho de que yo sepa que puedo mentir es lo que hace valioso que sea sincero.En las relaciones íntimas, en cambio, no hay lugar para la mentira. Puedo decir la verdad o puedo ocultarla, pero por definición estas relaciones no admiten la falsedad.¿Pero cual es la diferencia entre mentir y ocultar?Ocultar, en el sentido de no decir, es parte de mi libertad y de mi vida privada. Y tener una relación íntima con alguien no quiere decir terminar con mi libertad ni con mi derecho a la privacidad. Intimar con alguien no significa que yo no pueda reservar un rinconcito para mi solo.Si yo tengo una relación íntima con mi esposa, entonces es parte de lo pactado que no le miento ni me miente. Supongamos que me encuentro con mi hermano y tengo una charla con el y por alguna razón decido que no quiero contarle a Perla lo que hable con Cacho porque presumo, digamos, que a el no le gustaría. Es obvio que es mi derecho no decirle lo que hablé con mi hermano si no quiero, porque pertenece a mi vida y en todo caso a la de mi hermano. Pero cuando llego a mi casa, inocentemente mi esposa me dice: “¿De donde venís?”. Tenemos un pacto de no mentirnos, no puedo contestarle: “Del banco”, porque eso sería falso. Entonces le digo: “De estar con mi hermano”, deseando que no siga preguntando. Pero en el ejemplo ella me dice: “Ah… ¿y que dice tu hermano?. No puedo decirle: “Nada”, porque sería mentirle. No puedo decirle: “No te puedo decir”, porque también sería mentira (de hecho, como poder, puedo). Entonces ¿qué hago?. No quiero contare y tampoco quiero mentirle. Con tengo una relación íntima con ella, un vínculo que permite ocultar pero no mentir, entonces le digo, simplemente: “No quiero contarte”. Lo hablado con Cacho pertenece a mi vida personal, y he decidido ocultar de que hablamos, pero no estoy dispuesto a mentir.¿No sería mas fácil una mentirita sin importancia en lugar de tantas historia? ¿Algo como “el me pidió que no lo contara” o “estuvimos hablando de negocios”?. Claro que sería mas fácil. Pero aunque parezca menor, esa sola mentira derrumbaría toda la estructura de nuestra intimidad. Si vas a tomarte el derecho de decidir cuándo es mejor una pequeña mentira, entonces nunca podré saber cuándo me estás diciendo la verdad.
En este nivel vincular yo no puedo saber si me estás diciendo toda la verdad, pero tengo la certeza de que todo lo que me estás diciendo es verdad.
Respecto del último estrato, la franqueza, reservo este espacio para aquellos vínculos excepcionales, uno o dos en la vida, que uno establece con su amigo o su amiga del alma. Un vínculo donde ni siquiera hay lugar para ocultar.
Cuando en términos de intimidad hablo de confianza, me refiero a la certeza a priori de que no estás mintiendo. Puede ser que decidas no contarme algo, que decidas no compartir algo conmigo, es tu derecho y tu privilegio, pero no me vas a mentir, lo que decidas decirme es la verdad, o al menos lo que honestamente vos creés que es la verdad. Podés estar equivocado, pero no me estás mintiendo.
La confianza en una relación íntima implica tal grado de sinceridad con el otro, que yo no contemplo la posibilidad de mentirle.
Es importante acceder a este desafío: darse cuenta de que el amor, la atracción y la confianza son cosas que suceden o que no suceden. Y si no suceden, la relación puede ser buena, pero no será íntima y trascendente.
Siempre digo que la vida es una transacción no comercial, una transacción a secas donde uno da y recibe. La intimidad está muy relacionada con aquello que doy y aquello que recibo. Y esto algo que a veces cuesta aprender.
Como en todas las mesas, cada pata es indispensable. Pero en la mesa de tres, la necesidad es mucho mas rigurosa.En una mesa de cuatro patas, hasta cierto punto puedo equilibrar lo que apoyé en ella aunque falte una pata. En las mesas de tres, en cambio, basta que una esté ausente o dañada para que la mesa y todo lo que sostenía se venga abajo.
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Febrero 3, 2005
QUIERO
por Gi
 
Quiero amar, amar con libertad, sin miedos ni tabúes, sin ataduras, sin cordura, sin cadenas que repriman mi locura.
Quiero amar ciega, quiero amar sorda, quiero amar muda,
Solo ver el refulgir del fuego que nos quema,
solo escuchar palabras de amor desde tu boca,
solo gritar que nada a este amor derrota.
Dibujar en un boceto las perfectas líneas de tu cuerpo,
besarte el alma hasta con las yemas de mis dedos,
conjugar nuestros cuerpos desde el alba…
Y concluir nuestra unión en el más bello crepúsculo.
Quiero amarte sin fracasos, quiero ganar esta batalla,
esta guerra con tu cuerpo que me esta dejando sin armas.
quiero que cures con tu boca toda mi piel lastimada,
quiero que abrigues con tu calor toda mi alma helada,
que con la ternura de tus ojos reavives mi mirada.
Develar el secreto que ocultan tus labios, y quererte,
quererte y que me quieras sin dudas ni resabios.
Quiero correr, correr por tu sangre, darle sentido a tu vida,
galopar en el palpitar de tu corazón, incendiar tus noches con
mi pasión.
Quiero reinventar en tu palabra mi palabra, y ser la nota que dejó
 inconclusa la canción que ya tu orquesta se niega a tocar.